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La importancia de tener una buen puerta de seguridad

como elegir la puerta para tu casaCada día, las soluciones en términos de seguridad aumentan el nivel de protección de una casa contra los robos. En este caso, las puertas de seguridad son elementos que han sido meticulosamente probados y se caracterizan por una sólida fabricación, gracias a la cual pueden proporcionarnos la debida comodidad y seguridad.

La materia de los productos antirrobo puede incluir puertas exteriores y puertas de garaje. Sin embargo, para hacer la mejor elección tienes que basarte en tus necesidades, además de conocer algunos conocimientos prácticos sobre las clases de resistencia a los robos.

Clases de puertas: ¿qué significan?

Las puertas en términos de resistencia al robo se prueban y clasifican de acuerdo con la norma UNE-EN 1627. El documento introduce categorías desde la RC1 (la más fácil de forzar) hasta la RC6 (la mayor resistencia posible).

Estas clases se distinguen en función de criterios como: el tiempo de resistencia, el tipo de herramientas utilizadas y la experiencia del ladrón. Por esta razón, existe una estricta metodología de pruebas, definida en las normas correspondientes.

El nivel de seguridad de las puertas clasificadas como RC1 se someten a pruebas únicamente para el uso de la fuerza física, mientras que para las puertas de nivel RC2 se tiene en cuenta además el uso de herramientas sencillas como un destornillador, cuñas de madera o pinzas.

Por lo tanto, en los edificios residenciales, las clases RC2, RC3 y RC4 son las más utilizadas (las clases RC5 y RC6 se utilizan básicamente sólo en edificios industriales, institucionales o comerciales con fines especiales), por lo que nos centraremos en ellas.

Las puertas clasificadas como RC2 deben resistir a un intruso (accidental y no experto) durante 3 minutos de acción continua con herramientas sencillas y generalmente disponibles. En caso de que estas puertas tengan acristalamiento, son de la clase P4A, según la norma UNE-EN 356.

Por otro lado, las soluciones marcadas como RC3 no pueden ser forzadas durante 5 minutos de ataque activo y actividad continua de un intruso. Además, el agresor tiene que utilizar una herramienta de robo adicional extremadamente peligrosa y muy eficaz: una palanca.

La clase RC4 muestra una resistencia al robo durante 10 minutos, y el ladrón además de los accesorios asignados a las clases RC2 y RC3 también puede tener: un hacha, un martillo, un cincel y una batería de taladro, por lo que ya estamos ante una persona bien equipada.

Elección óptima

Una vez que hayas identificado las características de las diferentes clases, debes considerar cuál es la mejor opción para ti. Teniendo en cuenta que cada clase debe ser asignada a un tipo específico de destinatarios.

Para los propietarios de pisos estándar en bloques de viviendas o casas en una urbanización con densidad de viviendas adosadas, las puertas de la clase RC2 serán suficientes.

En el caso de este tipo de instalaciones, el ladrón debe tener en cuenta la vigilancia de los vecinos: los posibles ruidos no escaparán a su atención. Por lo tanto, el ladrón está preparado para actuar de forma rápida y silenciosa y utiliza las herramientas más sencillas y pequeñas que caben en el bolsillo de un abrigo.

Una buena instalación es la base

Una puerta antirrobo debe estar bien fabricada y maciza, y tener todos los herrajes de una calidad adecuada y certificados, como los cilindros o las cerraduras (en la clase RC3 y RC4 podemos encontrar cerraduras con un sistema de cierre multipunto).

Curiosamente, las puertas cerradas hacia el interior de una habitación pueden ser más difíciles de forzar, ya que las bisagras de la puerta son invisibles desde el exterior (es decir, el lado de la «agresión.

La construcción y el montaje de las puertas antirrobo son mucho más exigentes. Por ello, su instalación debe confiarse a profesionales, que cuenten con la experiencia adecuadas.

Al instalar una puerta de seguridad es muy importante que el marco de la puerta esté firmemente fijado para que no pueda ser arrancado por ninguna fuerza. Por eso se instala con el uso de un mayor número de puntos de fijación, conectores más gruesos y densamente espaciados, tacos o anclajes de montaje.

También es importante el tipo de pared en la que se va a fijar una puerta de seguridad, así como la forma en que se procesa la puerta y se rellenan los huecos alrededor del marco. Todos los elementos que se utilicen para este fin deben emplearse de acuerdo con las recomendaciones de la empresa que fabrica la puerta, así como la técnica de instalación.

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